Este antiguo banco de trabajo, se encontraba en la casa cuando la compramos, tenía todos los tablones carcomidos y destrozados pero el armazón estaba en perfectas condiciones.
Por respeto a los anteriores propietarios y por lo que significó esta casa para ellos ya que en esta casa compartieron veranos durante muchísimos años, vieron crecer a sus hijos y uno falleció en un accidente de tráfico en la zona, muchas emociones encontradas e historias que nos contaron y lo que les costaba desprenderse de ella pero que por la edad ya no podían hacerse cargo de ella. Por todo ello y lo que ví reflejado en sus rostros, decidí restaurarlo y darle una segunda vida. El propietario pasó media vida trabajando en este banco y por respeto a él, a su familia y a sus sentimientos lo restauré. Este banco tendría muchas historias que contar.
Lo primero fue limpiar bien todo el armazón y eliminar el óxido. Luego lo pinté de color gris para finalmente barnizarlo y protegerlo ya que se encuentra bajo techo pero a la intemperie.
Sustituí los tablones por unos nuevos. Supe enseguida que iba a ser un futuro pasaplatos en la terraza de la piscina. Los pinté de colores, azul, gris y blanco y estarcí mariposas de color naranja en la base junto a mi frase “El Rincón de las Mariposas” ya que es mi lugar de pensar y de inspirarme sentada cara a las montañas y donde me relajo y surgen ideas nuevas.
De ese modo para mí es cómo si este banco siguiese acumulando historias, mantiene vivas las emociones de este lugar de antaño y actuales. Este pasaplatos es feliz y nos hace felices. Loca? Probablemente… pero el respeto hacia aquellos que se dejaron la vida en este lugar de algún modo lo tenía que hacer presente.



