TODOS SOMOS PERSONAS Y DEBEMOS RESPETAR LAS DIVERSAS MANERAS DE AMAR
Todos somos personas y quiero partir este artículo dando las gracias a toda mi familia genética y no genética que es muy extensa. ¿Por qué? Pues por la educación que recibí desde pequeña ya que tuve una infancia y adolescencia nada común.
Me educaron en un ambiente distinto al habitual, crecí en campings con mis padres, familia y amigos de mis padres, donde conocí a muchísima gente de muchísimos ámbitos y estatus sociales, donde cuando hacía alguna gamberrada me llevaba la bronca de no de una madre o un padre, sino de varios. Fui la única chica, por lo que crecí jugando a indios y vaqueros, subiéndome a los árboles, jugando con mis primos y entre perros, gatos y pájaros asilvestrados. Todos cuidábamos de todos. Por las noches en círculo mientras unos tocaban la guitarra el resto cantábamos.
Conocí gente de muchos países diferentes, circenses, ingenieros, especialistas en artes marciales, mormones y de muchísimas edades, religiones distintas y formas de pensar diferentes donde aprendí que todos a pesar de nuestras diferencias podemos convivir juntos desde el respeto, el cariño y la comprensión… A fecha de hoy me doy cuenta de la gran suerte que tuve.
Ya de adolescente, recuerdo una anécdota divertida. Me hice amiga de una transgénero guapísima mayor que yo. Hablando un día con ella, me comentó que estaba ahorrando para operarse del pene que era lo único que le faltaba para convertirse en una mujer completa.
Nos pusimos en bikini para tomar el sol, y vi a mi padre y sus amigos en una parcela cercana sentados y hablando cual marujas y me acerqué. Estaban hablando de mi amiga, que guapa es y menudo cuerpo… etc, les dije,”.
“sí es muy guapa, nació como hombre pero quiere ser mujer
Ellos me miraron y me dijeron, “no digas tonterías” ¿Crees que no nos daríamos cuenta de que es un hombre? Se rieron y dijeron “anda tira para allá”. Y me fui con ella a tomar el sol. Fue divertido porque se lo conté y me miró y se rió. Cuando estaban todos mirando se bajó la parte inferior del biquini para demostrarles que llevaba el pene entre las piernas muy bien colocado y sujeto, no se le notaba absolutamente nada. Al grupo de hombres casi les dio un sincope y nosotras estuvimos riéndonos un buen rato.
Luego hicimos amistad con ella y a fecha de hoy mi padre todavía se acuerda de esta anécdota.
Uno de los grupos de mis amigos en Valencia éramos bastante ambiguos, tolerantes y encantadores, un día uno de mis amigos me invitó a una cocacola y me dijo… “Mayte tengo un problema, he intentado salir con varias chicas y nada, en el gimnasio lo paso fatal porque me he dado cuenta que me gustan los chicos “y le dije “bueno no pasa nada eres gay”. Él me hizo una pregunta que me deshubicó, ¿Vas a seguir siendo mi amiga? Jajaja, le contesté … Mientras no me quites a mi novio claro que sí.
Hablé con el resto de amigos y llegamos a la conclusión de que debíamos ayudarle a conocer a gente de su ambiente. Sus padres le hacían dormir en el suelo con su almohada porque fueron hablar con el sacerdote y recuerdo que lo pasó fatal hasta que aceptó su condición sexual y entre nosotros se sentía arropado.
Los fines de semana, allá que nos íbamos al Carmen en Valencia a recorrer pubs y discotecas de ambiente para que él conociese a más gente y fue divertidísimo hasta tal punto que hoy por hoy sigo visitando locales de ambiente porque me gusta la música, la gente y el ambiente.
Mis padres lo sabían y siempre eran bien recibidos en mi casa.
Esta educación la he transmitido a mis hijos y ellos son igual de tolerantes que yo, siempre les digo que voy a colgar la bandera del arcoiris en mi casa porque tanto las amigas y amigos de mi hijos como los novios y novias de sus amigos siempre han sido bien recibidos y se sienten cómodos aquí.
Me siento orgullosa de ello, de lo que me cuentan, de la confianza y complicidad que existe entre todos. Y deciros que son personas, que simplemente aman y se enamoran, sufren en muchas ocasiones muchísimo al ser atacados por algunos sectores de la sociedad actual, cosa que me parece bárbara con los tiempos que corren y en el siglo que estamos.
Me gustaría pensar que cada día avanzamos hacia un mundo mejor donde la tolerancia, el amor al ser humano y el respeto es superior a los estigmas que hoy por hoy todavía marcan a esta sociedad haciendo a veces un daño irreversible y que marca de por vida a otras personas. Mi apoyo incondicional y todo mi cariño a todos los que me rodean siempre, yo no estoy aquí ni para juzgar ni para que me juzguen. Estoy aquí para mostrar el lado más humano de todos los que me rodean.
POR LA LIBERTAD Y EL AMOR VERDADERO
POR LAS PERSONAS Y EL RESPETO A LA VIDA
POR UNA SOCIEDAD MÁS ABIERTA.
VIVE Y DEJA VIVIR.

