«A VECES PRESIENTO QUE MI ALMA ESTÁ EN SOMBRAS, ENTONCES ME INCLINO, TE BESO, Y HAY LUZ» LEONARDO FAVIO
Muchas veces, es cierto que la inseguridad cubre mi alma, eso me crea un desasosiego interno tan grande, la balanza se desequilibra y solamente se compensa cuando recibo un arrumaco de mis seres queridos, me siento en la terraza mirando al infinito y dejo que los sonidos de la naturaleza invadan mi ser.
Por obra de magia, vuelvo a tener fe en mí, vuelvo a creer en que el amor tan grande hacia los que me rodean que compensan esa inseguridad que a veces me invade.
He aprendido que cuando me siento empequeñecer por alguna razón que desconozco, solo tengo que mirar a la familia que tengo y entonces veo a Victor decidiendo ya lo que quiere ser en la vida, a Sara que detrás de esa belleza hay una niña muy lista, cariñosa y con las ideas bastante claras….. y después de pensar en todo esto me digo ¡Pues no lo tengo que haber hecho tan mal!. Y mi sentimiento de pequeñez desaparece y es entonces cuando beso a mi pequeña, ella me abraza y me dice que me quiere, superpone su mejilla junto a la mía, entonces todas las sombras, todas la dudas, todo absolutamente todo se ilumina y me llena de amor, paz y armonía.
Me gustaría no sentir esas sombras que me acompañan, pero tengo que aprender a vivir con ellas y sabiendo que mi familia está ahí para curarme las heridas cuando me caiga, o cuando me sienta más pequeñita, no me importa nada. Pero esas sombras son necesarias para hacer un alto en el camino y recapacitar, pensar y vaciar la mente para seguir creando, sintiendo y crecer.
Gracias por estar ahí a todos. Gracias por iluminar mi camino y evitar que las sombras cubran mi alma. Gracias por quererme y aceptarme como soy. Gracias por ser y estar ahí cuando más os necesito. Simplemente gracias.