Sombras que aparecen y desaparecen
sin dejar señal en la oscuridad que me envuelve,
son como fantasmas inexistentes
son siluetas en la penumbra.
—
Las sombras son solamente sombras,
la oscuridad a veces incluso se agradece,
el silencio, el miedo
la adrenalina que fluye por las venas
el amor, la tranquilidad
cuando te alumbra un rayo de luz sin ver apenas.
—
No, no me asustan las sombras.
Puedo temer a las guerras,
a las mentiras, a los hipócritas,
puedo temer a las armas
que utilizan unos desconocidos,
Pero las sombras no pueden dañarme
la oscuridad únicamente me envuelve
para que aquellos que deseen hacerme daño
no puedan verme.
—
Ahora prefiero el letargo
esconderme en un lugar oscuro
donde nadie pueda verme
dentro de un caparazón duro
donde nada me afecte.
—
Volver a encontrar la tranquilidad,
el equilibrio en mi vida
descansar y olvidar los problemas
que emocionalmente me desequilibran.
No, no me asustan las sombras,
me asusta mi inseguridad,
mi miedo al fracaso,
el no ser yo misma.
—
No, las sombras no me pueden asustar.