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Rendirse jamás, como mucho cuando flaquean las fuerzas descansar para retomar las riendas de tu vida y continuar. Libras mil batallas al cabo del año, pero eres risueña, tienes que lidiar con problemas personales, laborales, familiares… Y cuando aún estás resolviendo un problema te llega el siguiente.

Se doblegan tus piernas, se encoge tu corazón, las lágrimas asoman y lloras en silencio, te encoges tal cual feto en el vientre de su madre y duermes.

Al alba te despiertas, es la mejor hora… Todos duermen, preparas una taza de café con leche y tu mente está relajada, encuentras las soluciones y las llevas a cabo, trabajas un rato en silencio absoluto porqué durante estas horas nadie te interrumpe y piensas en tus textos, tus restauraciones, tus futuros proyectos. Es tu tiempo, tu momento, nada interrumpe tus pensamientos.

Al unísono vas buscando soluciones a tus problemas diarios y de repente una fuerza inmensa invade tu interior, encuentras las soluciones inexistentes del día anterior, retomas las riendas de tu vida cuando estuviste a punto de abandonar tus sueños y te dices a ti misma… soy una guerrera y me dejaré hasta la última gota de mi sangre escribiendo, creando, soñando, llorando y riendo.

Y poco a poco los problemas se van solucionando, la inspiración llega y sin saber cómo ni porque te ves envuelta en otro proyecto, otra ilusión, otra vida… De repente todo tiene sentido y la satisfacción de ver que tus proyectos toman vida, recuperas la fuerza perdida y continúas librando batallas, ganándolas, sobreviviendo en tu pequeña locura sabiendo que algún día tal vez, serás recompensada por todo lo vivido, que los problemas no son problemas sino un aprendizaje continuo. Así que una frase se queda grabada a fuego en tu mente…

Rendirse jamás, como mucho cuando flaquean las fuerzas descansar para retomar las riendas de tu vida y continuar.

Mayte Corman

Nací el 18 de Julio de 1969, crecí en un ambiente muy libre entre artistas y creadores de todo tipo, escultores, arquitectos, restauradores, publicistas, compositores, decoradores y diseñadores, aprendiendo desde niña de ellos y sabiendo que mi ADN lleva la creatividad de serie. Me enseñaron a escuchar, observar y a crear objetos de la nada.

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