Estos candelabros los rescaté en un estado lamentable, pero me enamoraron y me los llevé.
Les di un baño de color oro que posteriormente envejecí, contrastando con el color plata y el azul cobalto, estos contrastes de color los hacen únicos, son antigüedades con un toque de modernidad que atrapan la mirada.
Estos candelabros, que estaban condenados a desaparecer y que vuelven a ser útiles en nuestro siglo y han resurgido con una fuerza y un estilo muy personal.
Me gustaba la idea de transformarlos en lámparas de mesita y este fue el resultado final.
Una nueva vida de unos objetos antiguos que son prácticos y funcionales.