Olor a salitre entre la arena mojada
el mar bañando mis pies,
las olas calmando mi alma
recorro la orilla tranquila, pensativa
en paz conmigo misma.
—
Conseguí perdonarme a mi misma
envainé la espada y saqué una sonrisa
se fue despidiendo el día y me saludó la noche
tranquila, serena con la mar salada.
—
Encontré el equilibrio perdido,
encontré a mi alma en paz
no sé si este momento, estos sentimientos…
crecerán o desaparecerán.
—
Vivir el día a día sin más expectativas
que creer en la felicidad, en la paz hallada,
recuperar mi fuerza interior mientras sonrío a la nada.
—
Soy consciente de que vuelvo a amar
el corazón late con fuerza una vez más
sólo espero de esta vida, amar y que me ames
con pasión, con el corazón, con sinceridad
sin esperar más que lealtad y fidelidad.
—
El olor a salitre me embriaga
junto al ir y venir de las olas
viajo con el pensamiento a tus brazos
besando tu cuello, sintiendo la vida
los sentimientos encontrados
mientras me saluda la brisa.
—
Y sigo caminando por la orilla
con los pies mojados entre la arena perdida
ando mirando al frente, con la cabeza erguida
orgullosa de mí misma.
—
Tu nombre susurran las olas, si tú así lo deseas
Caminaremos juntos en esta orilla
Fundiendo nuestros sueños, nuestras almas,
En definitiva… nuestras vidas.