Una mañana alcé mis ojos al cielo
y un rayo de sol calentó todo mi cuerpo
vi tu sonrisa dibujada en su rostro
sentí su calor, comencé a vivir de nuevo.
—
Por la noche le conté a mi amiga Luna
mis secretos más ocultos, más sinceros,
me guiñó un ojo cómplice de mis sentimientos,
decidí hacer un gran voto de silencio.
—
Y recé porque no hubiese sido un sueño
y lloré de alegría al saber que estaba viva
lancé un beso al viento, tierno y cálido
mientras el sol y la luna dormían.