Cuando siento tu respiración en mi cuello
tu perfume embriaga todo mi ser
aunque no me acaricies o no me beses
el corazón se acelera, se pone a cien.
—
Te miro a los ojos, me reflejo en tu pupila
y veo tanto amor y tanta bondad
que desearía besar esos labios tiernos…
abrazarte en la oscuridad.
—
Pero tu continúas hablando
de tu trabajo, tus proyectos,
yo escucho y hablo al tiempo
de los amigos, del tiempo.
—
Recordarte una cosa solamente en estas líneas
que te quiero y te seguiré queriendo,
un brindis por nosotros dos
por los buenos y los malos tiempos