Tras el estrés sufrido por todo lo acontecido durante estos últimos años,
tuve que dejarme morir para poder renacer
y siento ya la sangre fluir por mis venas
siento el viento en mi rostro
la vida vuelve a rescatarme del dolor.
—
Muchas personas nos dijeron adiós en un breve espacio de tiempo,
pero la vida sigue, los hijos tiran de ti como si fuesen Sansón
y no te queda otra que apoyarte en quienes te quieren
y poco a poco vuelves a ver la luz del sol.
—
Todo es pasajero, hasta el dolor más intenso
y vuelves a pisar fuerte, incluso tan fuerte que duele
y renaces entre las cenizas y vuelves
con más ganas de luchar, con más ganas de verte.
—
Y aunque no estés te llevo dentro
será así hasta el fin de mis días
pues no hay día que no me acuerde de mis seres queridos
que volaron al cielo como las golondrinas.
—
Desde allí me cuidan, lo sé
no necesito que nadie lo diga
pero a veces flaquean las fuerzas
y necesitas muletas para continuar.
—
Ahora ya tengo más fuerzas para seguir adelante
gracias a los que me ayudasteis a tirar «palante»
porqué sin daros cuenta con una sonrisa y un abrazo
me disteis la fuerza necesaria para no abandonar.
—
Un beso desde la tierra a todos los que estáis en el cielo
aquí todavía me necesitan y aquí debo continuar viviendo
con mis alas de mariposa os visitaré en mis sueños
y no me olvidaré de nadie…. os lo prometo.