Siendo una prisionera de la vida
tengo el alma libre cual paloma
ella es la que vuela muy alto
y me cuenta todas las cosas.
—
Aunque la vida me amargue la vida
mi corazón da la vuelta a las cosas,
si estás cansado mis brazos te darán fuerzas
si sufres en demasía te daré un beso en la mejilla.
—
Por lo menos que el cuerpo material
calme los sentimientos atormentados
que el alma y el corazón ya hace su tanto,
me consuela el pensar que en el fondo sirvo para algo
aunque sea poner el hombro para calmar el llanto.
—
Si con mi risa la gente ríe y es feliz
que se rían conmigo, por favor no de mí.
Que la vida ya es dura sin dedo en la llaga
las heridas en un cuerpo cicatrizan, en el alma perduran.
—
Y si tengo que recibir piedras en lugar de abrazos
por dejarme querer, por llorar sin motivo aparente,
por sentir con mis seis sentidos y no digo cinco
por favor tirar las piedras despacio
para que no me hagan mucho daño.
—
Y si a alguien se le escapa un beso atado a una piedra
ese beso curará las heridas de mi cuerpo
aunque en mi corazón pequeño perdura, el dolor siempre perdura,
de aquellos que sin quererlo el alma me destrozaron.
—
Sí, digo dolor más no odio,
en mi diccionario esa palabra la desconozco
porque tras el odio está el dolor
al que no nos gusta enfrentarnos.
—
Que mi cuerpo siga aquí, entre tantos humanos,
que mi alma volará a un mundo más complicado
y entre sueños, sonrisas, realidad y teatro
daré cobijo al mendigo y besos a los desenamorados.
—
Si vuelvo a escuhar un «te quiero» improvisado
me daré por satisfecha en este mundo de santos
si el estar loca es querer sin esperar nada a cambio
enciérrenme para siempre en algún lejano psiquiátrico.
—
Si estoy loca por querer a un objeto inanimado,
si estoy loca por creer que el hombre es bueno
hasta que se demuestre lo contrario,
que me tachen de lo que deseen, pues prefiero ser una loca
que una pobre cuerda sin sentir ni padecer.