Una mirada atraviesa tu alma, sin quererlo, sin buscarlo…
Te eleva a una nube de la que no deseas descender
de buenos gestos, de sentimientos encontrados
que estaban aletargados en algún lugar de tu mente
escondidos en la penumbra del dolor, de la supervivencia,
de la lucha diaria sin atreverte a abrirte al amor.
—
Y vuelves a sonreír…. Esa sonrisa tonta que dibujas en tu rostro
que te hace pisar fuerte y con poderío
consiguiendo empezar de nuevo, bendito comienzo
hacia un lugar incierto que te mantiene el alma plena
volver a ser quien eras, sintiéndote más que una Reyna
reencontrándote contigo misma cerrando viejas heridas
latiendo el corazón de nuevo, sintiéndote como una niña.
—
Intercambio de miradas, sonrisas inesperadas
Compartiendo mesa, sentimientos, vida pasada…
Para vivir un presente pensando en un futuro
Sentirte viva, querida, valorada y amada
El corazón late con fuerza, la garganta se quiebra
Un nuevo camino comienza, se despierta una ilusión perdida