Camino y libero mi mente
De pensamientos, de preocupaciones,
alegrías y pesares
camino y olvido, camino y permito
que la vida simplemente me lleve.
No sé dónde está mi destino
Ni permito que mi mente lo invente
Me dejo llevar por mi instinto
Con la cabeza hueca, vacía, inerte
Y camino…
Observo mi entorno, la ciudad, sus gentes
Escucho en silencio, cómo todo me envuelve
Y abro la mente y permito que aquello que veo
Inunde mi cuerpo de emociones, sensaciones
Situaciones incoherentes.
Y camino… No pienso, no hablo, no ceso de andar
Hacia ninguna parte, hacia ningún lugar
Me canso, me siento, cierro los ojos en silencio
Y en silencio vuelvo a escuchar.
Se me acerca un gato, ronronea y me mira
Se sube a mis brazos y el ronroneo aumenta
Me alcanza el pecho, me tiembla el alma
Y es que a veces hace falta el silencio
Pero no sólo el silencio físico sino también el del alma
Y te cambia el aura, te cambia… Hasta la mirada.
Es necesario el silencio, no pensar, no cesar de andar
Para poder encontrarnos a nosotros mismos,
para apreciar todo aquello que nos rodea y nos envuelve
y que día a día pasa desapercibido.
Una sonrisa, una mirada, un rayo de sol que
se nos escapa por tener la mente ocupada,
con cientos de cosas, tareas programadas…
A veces hay que ser gato, ronronear y transmitir en silencio
Tranquilidad, paz, amor por la vida, por TU VIDA
y sentir que el silencio sana, serena y tranquiliza.