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Camino y libero mi mente

De pensamientos, de preocupaciones,

alegrías y pesares

camino y olvido, camino y permito

que la vida simplemente me lleve.

No sé dónde está mi destino

Ni permito que mi mente lo invente

Me dejo llevar por mi instinto

Con la cabeza hueca, vacía, inerte

Y camino…

Observo mi entorno, la ciudad, sus gentes

Escucho en silencio, cómo todo me envuelve

Y abro la mente y permito que aquello que veo

Inunde mi cuerpo de emociones, sensaciones

Situaciones incoherentes.

Y camino… No pienso, no hablo, no ceso de andar

Hacia ninguna parte, hacia ningún lugar

Me canso, me siento, cierro los ojos en silencio

Y en silencio vuelvo a escuchar.

Se me acerca un gato, ronronea y me mira

Se sube a mis brazos y el ronroneo aumenta

Me alcanza el pecho, me tiembla el alma

Y es que a veces hace falta el silencio

Pero no sólo el silencio físico sino también el del alma

Y te cambia el aura, te cambia… Hasta la mirada.

Es necesario el silencio, no pensar, no cesar de andar

Para poder encontrarnos a nosotros mismos,

para apreciar todo aquello que nos rodea y nos envuelve

y que día a día pasa desapercibido.

Una sonrisa, una mirada, un rayo de sol que

se nos escapa por tener la mente ocupada,

con cientos de cosas, tareas programadas…

A veces hay que ser gato, ronronear y transmitir en silencio

Tranquilidad, paz, amor por la vida, por TU VIDA

y sentir que el silencio sana, serena y tranquiliza.

 

Mayte Corman

Nací el 18 de Julio de 1969, crecí en un ambiente muy libre entre artistas y creadores de todo tipo, escultores, arquitectos, restauradores, publicistas, compositores, decoradores y diseñadores, aprendiendo desde niña de ellos y sabiendo que mi ADN lleva la creatividad de serie. Me enseñaron a escuchar, observar y a crear objetos de la nada.

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