Mi equipaje es mi corazón latente
mi comida no es otra que la que encuentre por el camino
mi fuerza, el amor que me dan mis hijos
mis esperanzas, la fe que tengo en mí mismo
mi compañero, aquel que desee caminar conmigo
mi miedo, no es otro que ir a la deriva y perderme
mi destino…… ¿Quién sabe dónde está mi destino?
Quiero agradecer a todos los que me rodean el apoyo incondicional que he tenido en todo momento. Desde aquí quiero enviar un beso incluso a aquellas personas que no terminaron de confiar en mí por razones que desconozco, y os deseo a todos lo mejor de corazón.
Jamás quise perjudicar a nadie de forma voluntaria. Me entrego totalmente para ayudar e intentar que todo salga bien, pero soy humana «lo siento», y lo digo con el corazón en la mano porque el ser humano es el único que cuando lastima a sus semejantes voluntariamente, disfruta con ello, el resto de las especies lo hace para sobrevivir y sinceramente, “la Jungla urbana” es la peor de todas con diferencia.
Lo digo porque después de tres años llenos de amargos recuerdos, de duro trabajo, y de entrega total a los que me rodeaban, he recibido muchas bofetadas que por desgracia me han servido de poco, porque sigo siendo la misma, un cuerpo humano que se deja llevar por el corazón, que los favores y las horas extras no las cobra con dinero, y me conformaba hasta ahora con una palmadita en la espalda que muchas veces se convirtieron en dolorosas heridas aún por cicatrizar.
Mi epicentro son mis hijos a los que se lo debo todo. Sobre todo porque gracias a ellos he superado los tragos amargos de estos 5 años pasados y me ha dado las fuerzas que me faltaban para seguir luchando y ser feliz de nuevo.
Agradecer a mis padres y hermano todo lo que hacen por mí día tras día y todo el apoyo que me dan para seguir adelante mis amigos y mi familia, y deciros la suerte que tengo de teneros a mi lado porque me habéis enseñado lo que es una verdadera familia. No sólo la de sangre, sino la de aquellos que siempre están cuando les necesitas.
Daros sobre todo las gracias por la educación que he recibido, el cariño que me dais, el apoyo moral que siempre encuentro, y la entrega incondicional en todo momento, porque estas son unas de las pocas cosas que hoy por hoy no se compra con dinero y tengo la suerte de tener.
Por todo lo que tengo y lo que perdí por el camino, seguiré andando hacia un futuro incierto, con mi papel, mi pluma y mis sentimientos.