Aún siendo partidaria de no olvidar porque es una lección aprendida de lo bueno y de lo malo, lo que quiero realmente expresar es que no hay que quedarse anclado en los malos recuerdos.
Hay que verlo todo desde la lejanía porque con el tiempo, las situaciones se ven de distinta manera y hasta lo que un día te hizo sentir mal, puede inspirarte para crear cosas maravillosas y profundizar en temas que en su día te destrozaron.
Leer sobre aquello que te sucedió, informarte y hablar con expertos, amplía tus conocimientos y puedes conseguir proyectos en los que nunca se te hubiese ocurrido profundizar si hubieses quedado anclado en el dolor.
Es entonces cuando le das un giro a tu sufrimiento y consigues momentos increíbles, experiencias inolvidables y ver desde otra perspectiva una manera positiva aquello que en su día te destrozó el alma.
Gestionar los sentimientos es tedioso y complicado porque cada ser tiene una manera distinta de afrontar los problemas. Prefiero verlo desde la lejanía y descubrir de qué manera puedo sacarle una pizca de humor a la situación y conseguir ideas nuevas, proyectos nuevos.
De ahí esta frase en la que pido memoria larga y rápido olvido de los malos recuerdos vividos, la vida debe vivirse desde lo bueno sucedido.