Tres eran tres, los girasoles que alumbraban mi existencia,
Tres eran tres, hermanas como soles que giraban cual ruleta,
Tres eran tres, las brujas que se cuidaban entre ellas,
Tres eran tres, hasta que pasaron a ser dos y una faltó.
Se rompió el círculo mágico, los girasoles, la hermandad,
Se acabó la amistad, la brujería buena, la alegría,
Se terminó mi ilusión, partió con ella parte de mi vida,
Sentí tanto dolor que la herida sigue abierta y ya nada cicatriza.
Tanto luchó por su vida que ni los médicos daban crédito a lo que veían,
No sabían que a mi brujita particular, le entregué años de mi propia vida,
Para que pudiera respirar y conocer a mi hija, máxima ilusión suya,
Máxima alegría mía, pues el día que una nacía, la otra moría.
Y en mis brazos dejaste de respirar y comenzó a respirar otra vida,
La de Lady Sara como tu la llamabas, mi continuidad, mi alegría,
Desde que faltaste tú, todo ha cambiado, no sabes cuanto,
Ya no estás con nosotras y dejó de existir lo que en mi cuadro contemplo
todos los santos días, pues en los girasoles os veo a vosotras,
como luchadoras, hermanas todas, brujas y buenas personas.
Tres eran tres, los girasoles que alumbraban mi existencia,
Tres eran tres, hermanas como soles que giraban cual ruleta,
Tres eran tres, las brujas que se cuidaban entre ellas,
Tres eran tres, hasta que pasaron a ser dos y una faltó.
Mari, en este cuadro plasmo tu delicada salud
y a pesar de ella tu lucha por vivir en este mundo
Por eso os dedico este cuadro a tus hermanas y a ti
Para que lo contemples desde el cielo y te acuerdes de mí.